
Salmos 121:1-2
El pasaje bíblico de Eclesiastés 9:5 nos recuerda que “los muertos nada saben, ni tienen ya recompensa, pues su memoria queda en el olvido”. Este pasaje es una poderosa lección sobre la mortalidad de la vida y la importancia de aprovechar al máximo el tiempo que tenemos en este mundo, porque cuando muramos ya no podremos hacer absolutamente nada que tenga que ver aquí en la tierra. Nuestra memoria, queda en el olvido.
Aunque el conocimiento y la experiencia de nuestros familiares y amigos muertos en la tierra han terminado, esto no significa que nos quedemos solos en este mundo. Al contrario, tenemos a Dios como nuestro Padre amoroso que nos guía y nos cuida en todo momento. En la Biblia encontramos muchas promesas de ayuda y apoyo de Dios, como se dice en Salmos 121:1-2: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra”.



Cada uno de nosotros, sabemos y reconocemos la tierra que Dios nos ha dado; y Él nos manda cuidar de ella. Asi dice el Señor:
12 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, a quien él había resucitado. 2 Allí hicieron una cena en honor de Jesús; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa comiendo con él. 3 María trajo unos trescientos gramos de perfume de nardo puro, muy caro, y perfumó los pies de Jesús; luego se los secó con sus cabellos. Y toda la casa se llenó del aroma del perfume. 4 Entonces Judas Iscariote, que era aquel de los discípulos que iba a traicionar a Jesús, dijo:
La historia que veremos hoy en 1 Reyes 22, me llama la atención por la forma en que Dios permite que un espíritu de mentira, llenara la boca de 400 profetas para cumplir Su propósito.
El discernimiento de espíritus, es un don dado por el Espíritu Santo con el cual una persona que ha nacido de nuevo: que ha recibido a Jesús como único y suficiente Salvador y Señor, puede distinguir entre el bien y el mal. Aunque todos tenemos cierta medida de discernimiento, este va aumentando conforme el creyente madura en el Espíritu, el cual es alimentado por La Palabra de Dios: al leerla, meditarla, pero sobre todo al ponerla en práctica.
En este mensaje, vamos a entender un poco de lo que hace Dios, cuando su pueblo hace lo malo delante de Él. Dios ha tenido mucha paciencia con los mexicanos, pero no podemos creer que si antes disciplinaba a su pueblo, entregándolo a los enemigos; no vaya a hacer lo mismo hoy con todos los que se revelen contra Él.
En el mensaje pasado: “
Dios es claro cuando habla de lo que le agrada y lo que considera abominable. No importa lo que digan las personas o las razones que encuentren para justificar semejantes actos. Debemos llegar a la conclusión, de que no importa lo que otros o nosotros pensemos, o lo que nos parezca, Dios tiene la última Palabra, la cual no cambia y permanece para siempre.