El discernimiento de espíritus, es un don dado por el Espíritu Santo con el cual una persona que ha nacido de nuevo: que ha recibido a Jesús como único y suficiente Salvador y Señor, puede distinguir entre el bien y el mal. Aunque todos tenemos cierta medida de discernimiento, este va aumentando conforme el creyente madura en el Espíritu, el cual es alimentado por La Palabra de Dios: al leerla, meditarla, pero sobre todo al ponerla en práctica.
El discernimiento de espíritus es uno de los nueve dones y es repartido por el Espíritu Santo, como Él quiere de acuerdo a su plan o propósito para edificar el cuerpo de Cristo, la iglesia.
En este mensaje, vamos a entender un poco de lo que hace Dios, cuando su pueblo hace lo malo delante de Él. Dios ha tenido mucha paciencia con los mexicanos, pero no podemos creer que si antes disciplinaba a su pueblo, entregándolo a los enemigos; no vaya a hacer lo mismo hoy con todos los que se revelen contra Él.
En el mensaje pasado: “
Dios es claro cuando habla de lo que le agrada y lo que considera abominable. No importa lo que digan las personas o las razones que encuentren para justificar semejantes actos. Debemos llegar a la conclusión, de que no importa lo que otros o nosotros pensemos, o lo que nos parezca, Dios tiene la última Palabra, la cual no cambia y permanece para siempre.
Para conocer lo verdadero, también es necesario conocer lo falso; y así poder discernir la diferencia. Dios ha puesto delante de nosotros: lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira, la bendición y la maldición. Por falta de conocimiento… el mismo pueblo de Dios decide lo malo (lo que trae muerte espiritual), y le llama bueno; incluso a la perversidad o inmoralidad sexual ahora se le llama ser respetuoso.
¿Para qué nos es dada la gracia de Dios? ¿Qué dice la Biblia y que dicen los hombres?
La Palabra de Dios es clara, y siempre tiene un propósito de bendición para nuestra vida cuando la obedecemos.
¿Cuántas veces te han levantado y señalado con el dedo índice gritándote: no juzgues!? Y de ahí, una ristra de ofensas.
11Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor
Sino como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.
No te dejes engañar… por los que te dicen que Jesús no reprende a los pecadores, solo a los hipócritas (fariseos religiosos); y luego te dan el ejemplo de la mujer adúltera.
16 Y ordenó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.