Semana Santa

Por Ana Maria GT
Abril 15, 2011

La próxima semana es Semana Santa, y muchos saldremos de viaje a disfrutar con la familia. Dios guarda nuestra salida, viaje y regreso; le damos gracias por el cerco de ángeles que El envía a nuestro alrededor que nos guardan en todos nuestros caminos. Gracias a nuestro Padre Celestial porque Él tiene un cuidado especial por sus hijos.

Recordemos que la Semana Santa, es gracias a EL, que podamos recordar en esta semana en especial, lo que Jesús hizo hace dos mil años. El fué a la cruz tomando nuestro lugar, siendo el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

En el antiguo testamento podemos leer que para que el pueblo de Dios pudiera ser perdonado de sus pecados, se debía sacrificar un animal, por lo general corderos, porque sin derramamiento de sangre no puede haber perdón de pecados. Por qué? Porque así lo dispuso Dios, y nos lo deja bien explicado en Su Palabra (NT Hebreos capítulos 9 y 10). Esto se debía hacer cada año, porque las personas que eran perdonadas volvían a pecar y era necesario que cada año esto se repitiera. Solamente el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo para rociar sangre en el propiciatorio para expiar sus pecados y los del pueblo (Exodo 26). El lugar santísimo, en donde solamente el sumo sacerdote podía entrar una vez al año, estaba tras el velo que separaba el lugar santo del lugar santísimo. Esto representaba una barrera entre Dios y el hombre. Pero cuando Jesucristo muere, el velo del templo es rasgado de arriba a bajo, simbolizando que ahora todo creyente tiene acceso a Dios, al lugar santísimo, por medio de Cristo. Ya no necesitamos mas de un sacerdote para tener acceso al lugar santísimo que representa la presencia de Dios. Muchos aún hoy siguen tras el velo, pensando que solamente ciertos sacerdotes tienen acceso a Dios. Este velo que aún ciega a muchos, solamente en Jesucristo es quitado.

Jesucristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y nos reconcilia con nuestro Padre Celestial. El pecado separa al hombre de Dios, pero Jesucristo nos limpia de nuestro pecado con su sangre y nos da un acceso directo a Dios Padre. La paga de pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesucristo; y la muerte ya no tiene poder sobre nosotros.

Dios lo explica muy claro en su Palabra. Recuerdas cuando Dios le dice a Moisés que sería el líder para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto (Egipto simboliza la vida de esclavitud de pecado), para llevarlos a la tierra prometida donde mana leche y miel. Cuando Moisés habla con Faraón para decirle que deje salir al pueblo de Dios (los israelitas), el Faraón se niega una y otra vez. Entonces, Dios envía diez plagas para demostrarle a Faraón su poder (Exodo 7-10).

Recuerdas la última plaga? (Exodo 11)

Dios le dijo a Moisés que le dijera a Faraón que si no dejaba salir a su Pueblo, mataría a los primogénitos de todos los egipcios incluyendo el de Faraón, y al primogénito de los animales también. Pero como distinguiria a los primogénitos de los egipcios y de los israelitas? (Exodo 12)

Dios claramente les dió instrucciones de cómo se Salvaría su Pueblo de la muerte. Debían sacrificar un cordero sin mancha, sin defecto, y untar la sangre en los postes y dinteles de las puertas de madera de sus casas. De esta manera, cuando el ángel de muerte pasara, y viera la sangre en las puertas, pasaría por alto, no trayendo muerte a nadie de esas casas.

Dios fue muy preciso al darle las instrucciones a Moisés para que se las pasara a Su Pueblo.

5″El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.
6″Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.
7″Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman. Exodo 12:5-7

12″Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el SEÑOR.
13″Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando yo hiera la tierra de Egipto.
14″Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. Exodo 12:12-14

Dios fue muy claro para dar estas instrucciones y todos los que obedecieran serían salvados del ángel destructor que pasaría treyendo muerte a los primogénitos.

21Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad del rebaño corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad la pascua.
22Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y mancharéis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.
23Pues el SEÑOR pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el SEÑOR pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros. Exodo 12:21-23

La sangre de los corderos sin mancha untados en los dinteles de las puertas fue lo que libró a los hebreos de la muerte. LA SANGRE de los CORDEROS SIN MANCHA fue lo que libró al Pueblo de LA MUERTE. LA SANGRE de los CORDEROS SIN MANCHA fue lo que libró al Pueblo de LA MUERTE.

Puedes comprender lo que esto significa?? Esto venía ya representando al Cordero de Dios, sin mancha, Jesucristo, quién derramaría SU SANGRE para que la muerte ya no tenga mas efecto sobre el Pueblo, los hijos de Dios. Antes, Dios vió la sangre en los dinteles de las puertas para librar a su Pueblo de la muerte. Ahora Dios ve la sangre que su Hijo derramo, y quedó untada en la cruz de madera, para librarnos ahora a nosotros de la muerte, y darnos vida eterna.

Si hemos recibido el sacrificio de Jesucristo en la CRUZ, su sangre es lo que Dios Padre ve en nosotros para librarnos de la muerte eterna. Esto es para todos? Si, para todos los que obedecemos y recibimos el sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz, reconociendo que su sangre derramada por nosotros nos libra de la muerte eterna a la que todos estabamos destinados, porque la paga de nuestro pecado es muerte. Jesus tomo tu lugar y el mío en la CRUZ para que podamos tener VIDA eterna. Dios sigue salvando a SU PUEBLO, por medio de la Sangre Derramada de UN Cordero sin mancha, JESUCRISTO.

Antes no eramos pueblo de Dios, pero por la fe en Jesucristo hemos pasado a ser el Pueblo de Dios, a quien EL SALVA por medio de su Hijo Jesus. De tal manera nos ama Dios que envió a su Hijo Jesus, para que todo aquel que CREA en EL, no se pierda sino que tenga vida eterna. Jesucristo nos ha llamado de las tinieblas a SU LUZ admirable con un propósito.

9Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios , a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
10pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habíais recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia. 1 Pedro 2:9-10

Por la fe en Cristo pasamos a ser hijos de Dios, Su Pueblo, ya no hay mas distinción entre judíos ni griegos. EL nos libra de la muerte eterna a la que estabamos destinados cuando vivíamos en Egipto, en la tierra de esclavitud. Pero Cristo nos ha hecho libres! Al que el HIJO libertare, ese será verdaderamente libre. Y ahora somos libres para adorarlo y alabarlo, porque es EL quien merece todo el honor y la gloria, por los siglos de los siglos, eternamente.

26pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús.
27Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido.
28No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:26-28

Que celebramos en Semana Santa? La muerte del cordero sin mancha, Jesucristo, quién derramó su sangre para librarnos de la muerte eterna, y que demostró haber vencido la muerte resucitando al tercer día.

 

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