Nuestra fe necesita ser probada

Por Ana Maria GT
Mar. 12, 2012

Antes de empezar con este tema, me gustaría compartir primeramente lo que es la fe.

Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1

Si pudiéramos ver lo que esperamos, ya no sería fe. Ahora, es importante considerar que no es esperar y creer en cualquier cosa para que suceda, sino que debe estar puesta en quién la inventó, en Su Poder y Sus Promesas.

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,
Hebreos 12:2

para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
1 Corintios 2:5

Entonces, si el autor de la fe es Dios, Jesús, y el es todopoderoso y ha dado una promesa a nuestra vida, podemos tener fe, la certeza de lo que esperamos porque El lo ha prometido, aún y que no se vea claro.

Cuando todo se ve y marcha bien, uno no requiere de fe. Pero es cuando viene la tormenta y todo se ve obscuro, que debemos aferrarnos a las promesas que Dios nos ha dado. La fe, que es mas preciosa que el oro, debe ser probada como por fuego, y eso duele. Jesus nos adivirtió que tendríamos aflicción. Es un hecho que tendremos pruebas en este mundo, pero será solamente por un poco de tiempo comparado a la esperanza que tenemos en el cielo por toda la eternidad.

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
4para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros,
5que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo.
6En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas,
7para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo;
8a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en El, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria,
9obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas.
1 Pedro 1:3-7

Las aflicciones que tenemos en este mundo, como consecuencia por malas decisiones nuestras o por otras personas que nos lastiman, no se comparan al gozo que tenemos por la certeza de saber a donde y con quién viviremos eternamente. Nuestro Rey, Jesucristo, esta preparando morada en el cielo para nosotros y viene pronto por Su Iglesia, quienes hemos rendido nuestra vida a Él (y no a una religión).

Dios nos ha dado una promesa, y la cumplirá.

Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.
Hechos 16:31

Recuerda, Jesús nunca llega tarde. Martha y María mandaron llamar a Jesús cuando su hermano Lázaro estaba enfermo, ellas sabían que El lo podía sanar. Para ellas Jesús llego tarde, cuatro días después, su hermano ya había muerto. Estaba inclusive ya sepultado y olía mal. Pero Jesús, no llegó tarde, llegó justo a tiempo para resucitarlo, sacarlo de la tumba, y glorificarse con ese milagro.

Si crees que Jesús no llegará o viene tarde, te equivocas, Él ya viene en camino, espéralo con gozo, El cumplirá su propósito y llegará justo en el momento adecuado donde se pueda glorificar y llevarse toda la honra.

Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor.
Jeremías 17:7

 

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Una respuesta a Nuestra fe necesita ser probada

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