El resentimiento

Por Ana Maria GT
Junio 28, 2011

El resentimiento viene al pensar que uno fué víctima de un trato injusto u ofensa que no puedes perdonar. Y cada vez que uno recuerda la situación, viene un sentimiento de molestia o malestar, un re-sentimiento (volver a sentir lo que pasó antes) como si se estuviera viviendo en ese momento. Si uno no trata con el resentimiento rápidamente, dejando pasar la ofensa, este se puede convertir en raíz de amargura que daña y contamina a muchos. Dios nos da la siguiente advertencia…

Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.
Hebreos 12:15

Hay personas que se resienten fácilmente porque creen merecer algo que no se les da, su reacción inmediata es agredir y reaccionar con enojo contra quien no les da lo que quieren. Se molestan, y en vez de aclararlo directamente con el involucrado, murmuran y se quejan con otros causando dificultades y contaminando a muchos. Exigen que se les de lo que quieren y arrastran con ellos a otros que les den la razón, provocando confusión en los demás. Culpan a los demás por su propia amargura, y todos sabemos que no hay nada mas desagradable que lo amargo, siendo incapaces de reconocer las dificultades que el comportamiento envidioso provoca. Hablan mal de otras personas del equipo o familia a la que pertenecen, sin darse cuenta que se estan haciendo daño a ellos mismos. Toda raiz genera un árbol que da fruto, puede ser fruto bueno o fruto malo, la raiz de amargura, genera fruto de amargura, dejando en el mismo y quien se alimenta de él, un mal sabor de boca, amargo. Este comportamiento entristece al Espiritu Santo de Dios y limita el favor de Dios. Escuchemos lo que El Espiritu Santo nos dice:

29No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.
30Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, por el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
31Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia.
32Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo. Efesios 4:29-32

Esto es lo que Dios nos manda, independientemente que sintamos hacerlo. Cuando venimos a Cristo, nuestra vida pasa a andar por obediencia y ya no por sentimientos. Somos misericordiosos y soportamos el mal trato con paciencia. Esto haya gracias delante de Dios.

18Siervos, estad sujetos a vuestros amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables.
19Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguno sobrelleva penalidades sufriendo injustamente.
20Pues ¿qué mérito hay, si cuando pecáis y sois tratados con severidad lo soportáis con paciencia? Pero si cuando hacéis lo bueno sufrís por ello y lo soportáis con paciencia, esto halla gracia con Dios.
21Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas, 1 Pedro 2:18-21

Nuestra reacción natural y carnal, cuando tenemos amargura, siempre será las ganas de tomar venganza, de pagar mal por mal, por eso es importante sacar desde la raiz esa amargura. Primero reconociendo que esta ahí, anidada en el corazón, pidiendole perdón a Dios por eso, decirle a Dios que la saque, y después rellenar ese hueco con El Espiritu Santo, el cual permitirá que produzcamos su fruto…

22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, 23mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. 24Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Gálatas 5:22-26

Si no logramos comprender esto, además de perdernos el privilegio de ver al Señor… también recibiremos su disciplina, la cual será causa de tristeza, recibiremos una podada dolorosa, que aunque no lo entendamos, será para nuestro bien y para que podamos producir buen fruto.

14Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14

Por esto es muy importante que guardemos nuestro corazón, no permitamos que un resentimiento genere raiz de amargura, que dará crecimiento a un árbol que producirá fruta amarga contaminando a muchos. Decidamos andar por obediencia, y Dios nos dará de su Espiritu Santo el cual producirá el fruto de paz y gozo en nuestra vida y lo podamos trasmitir a los que nos rodean.

El Señor es quien pone el querer como el hacer, oremos para que no nos endurezca, sino que tenga misericordia, y ponga en nosotros el querer obedecerlo y agradarlo, y nos capacite para lograrlo, y así podamos demostrar su poder en nosotros y que su nombre siga siendo proclamado y exhaltado. Solamente Jesucristo puede cambiar el agua amarga por agua dulce.

15Porque El dice a Moisés: TENDRE MISERICORDIA DEL QUE YO TENGA MISERICORDIA, Y TENDRE COMPASION DEL QUE YO TENGA COMPASION. 16Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17Porque la Escritura dice a Faraón: PARA ESTO MISMO TE HE LEVANTADO, PARA DEMOSTRAR MI PODER EN TI, Y PARA QUE MI NOMBRE SEA PROCLAMADO POR TODA LA TIERRA. 18Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece. Romanos 9:15-18

“Padre Celestial, a ti clamamos! Ten misericordia de nosotros y no nos endurezcas, te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesus”.

 

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