Dios no mandará a nadie al infierno

Por Ana Maria GT
Sept. 28, 2010

Claro que no! Dios ES Amor y nos ama demasiado para condenarnos y enviarnos a algún lugar de tormento.

Jesus mismo dijo:
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. (Juan 3:17-19)

Asi es que podemos ver que Dios no vino en la persona de Jesus para CONDENAR al mundo, sino para SALVAR al mundo. Pero claramente también lo advierte, el que no CREE en SU HIJO JESUS, ya ha sido o ya esta condenado.

La Palabra de Dios es muy clara. Dios dice que la paga de pecado es muerte, muerte espiritual alejados de Dios por siempre, pero la dádiva de Dios ES Vida Eterna EN Cristo Jesus. El pecado es la trasgresión a los mandamientos que Dios nos dejó en las tablas que dió a Moisés, todos los conocemos. Si hemos fallado en un solo mandamiento, ya somos trasgresores a la ley de Dios, y la paga es muerte espiritual.

La Biblia dice que no habemos NI UNO Justo, en cuanto a que TODOS hemos pecado. Entonces donde quedaría la raya de los que iran al cielo y al infierno? Los que mintieron una sola vez o cinco o diez si pueden ir al cielo y los demás no? O será los que robaron nada mas por necesidad pero que no hicieron fraude, o los que hicieron fraude con un máximo de cinco veces? O los que nunca cometieron adulterio, o fue solamente una o dos veces? O los que deshonraron a sus padres poquititas veces? Los que mintieron pero que nunca mataron? O los que mataron menos de tres veces? Etc. Donde esta la rayita de los que pasan o no pasan?

Si le damos una repasada a los mandamientos, podemos ver que hemos fallado desde el primero que es: “Amarás a Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazón, alma, mente, cuerpo y fuerzas”. Lo hemos amado asi? Nunca hemos tenido pensamientos que nos desvien del amor que debemos tener a Dios?. Jesus mismo dijo: “Si me amais, guardareis mis mandamientos”. El segundo mandamiento es que no debemos tener ídolos, ni de hacernos idolos de ningun tipo, y el tercero que no debemos usar el nombre de Dios en vano. Cuantas veces hemos usado el nombre de Jesus en vano, con expresiones de “Jesus, Maria y Jose!” o “Jesus de Veracruz!” vanamente; o inclusive hasta chistes hemos contado. Asi es que podemos darnos cuenta que hemos trasgredido los mandamientos de Dios una y otra vez, y a eso se le llama pecado (1 Juan 3:4) y bueno…. nos autojustificamos diciendo que “todo el mundo lo hace”. Pero Dios dice que la paga de pecado es muerte! Independientemente que sea uno o todos los que lo cometan.

Dios envió el diluvio porque le peso haber creado al hombre, y decidió acabar con todos dejando solamente a Noe y su familia, porque Noe era justo por la fé que tenía en Dios. Destruyó a Sodoma y Gomorra por la perversidad sexual que había en ese lugar, salvando solamente a Lot y a su familia. Asi es que no es que Dios quiera mandar a nadie al infierno, pero claramente nos dice que el aborrece el pecado, porque nos separa de Él, quien es Santo, Santo, Santo.

Realmente la ley o los mandamientos fueron dados para que nos diéramos cuenta que somos pecadores, que fallamos una y otra vez. Por eso, precisamente, Dios envió a su Hijo Unigénito Jesucristo, para tomar nuestro lugar en la cruz y que podamos restablecer la relación con Dios. Cuando recibimos a Jesucristo en nuestra vida, en nuestro corazón, Dios envía el Espiritu Santo a morar en nosotros, nacemos de nuevo desde el Espíritu; y es solamente por medio del Espiritu Santo morando en nosotros que podemos cumplir los mandamientos de Dios. La carta a los Hebreos dice que ahora los mandamientos que estaban escritos en las tablas de piedra que Dios dió a Moisés, vienen a ser inscritos en nuestro corazón. La circuncisión para pasar a ser del Pueblo de Dios, ya no es en la carne, como lo hacian los judios, sino en el corazón.

La única manera para restablecer la relación con Dios, pudiendo cumplir los mandamientos es con el poder del Espiritu Santo obrando en nosotros. La obra que Dios inicia cuando recibimos a Jesucristo la terminará en nosotros hasta el día de su venida. Seguimos siendo obras en proceso, pero es el poder del Espiritu Santo, mismo que levantó a Jesus de los muertos, el que obra en nosotros la santidad, quien nos separa para Dios. Si no estas seguro de heredar la vida eterna con Dios, que inicia el dia que lo conoces, Dios quiere que SEPAS que la obtendrás si recibes a Jesucristo en tu corazón.

13Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. (1 Juan 5:13)

20Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. (1 Juan 5:20)

 

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