Crucifícalo, crucifícalo!

Por Ana Maria GT
Abril 8, 2011

¿Cuántas personas se acercan a Dios, solamente para recibir un milagro? Buscan a Dios, piden su milagro, El Señor que es bueno se los concede y después se alejan nuevamente a vivir una vida apartada de El, para seguir viviendo a su manera.
Y seguimos creyendo que el hombre es bueno y agradecido por naturaleza.

Dios es DIOS, y lo que es imposible para los hombres es posible para Él. Dios puede hacer todos los milagros que El quiera, es DIOS!!!! El problema no es que El pueda o no hacer el milagro, el problema seguimos siendo nosotros. Dios sabe…., que es lo que haremos después de que recibamos ese milagro por el que hemos estado pidiendo “a quien conteste”. Porque ahora la moda no es solamente pedirles a las estatuas, personas muertas, estampitas o medallas milagrosas, sino al universo…

Dios dice muy claro que El no compartirá su gloria con NADIE.

8Yo soy el SEÑOR, ése es mi nombre; mi gloria a otro no daré,
ni mi alabanza a imágenes talladas. Isaías 42:8

Es triste ver a las personas que tienen una necesidad, buscando por todos lados y todas formas, dejando al Dios Todopoderoso como el último recurso.
Quizá sea por ignorancia o porque no quieren la responsabilidad de rendir cuentas de su vida a nadie, no quieren un compromiso real con el Dios Verdadero. ¿Por qué? Porque realmente no entendemos que lo que Dios quiere es sanar nuestra vida, perdonar nuestro pecado, cambiarnos y transformarnos para cumplir el propósito para el cual nos creo.
El nos quiere bendecir!!! Y seguimos escondiéndonos de Él. La mayoría de las veces llegamos a Él, cuando nos damos cuenta que ya no podemos solos, y queremos que ese Dios todopoderoso se manifieste y nos AYUDE!!

Pero volviendo a los milagros. Muchas personas que dicen que no creen en Dios, dicen que si recibieran un milagro de su parte entonces creerían en El. ¿Será verdad esto? ¿Cuantos milagros hizo Jesus hace 2000 años mientras estuvo caminando aquí en la tierra? ¿A cuantas personas restauró, a cuantas personas alimentó, a cuantas personas sanó de diferentes enfermedades? Cualquiera pensaría que después de ver los milagros que Jesús hacía, las personas lo seguirían, pero ¿fue esto lo que realmente hacían? ¿Cuantos de los que Jesús sanaba, siquiera regresaban a darle las gracias?

¿Recuerdas el pasaje donde Jesús sana a los 10 leprosos? Solamente UNO, el 10% de ellos, regresó para darle las gracia. Los demás, recibieron su milagro de sanidad y desaparecieron. Jesús no volvió a saber mas de ellos, hasta que estaba a punto de ir a la Cruz.
Y que hicieron todos estos hombres, a los que Cristo había sanado, había alimentado, los había instruido en la Palabra de Dios, ¿qué hicieron con Jesús el día en que estaba a punto de morir crucificado? ¿Lo apoyaron, lo defendieron…, qué hicieron?

No, no lo apoyaron ni lo defendieron, ellos mismos, eran los que también gritaban: “Crucifícalo, crucifícalo!” Que triste escena. Los mismos judíos a quien Jesús había amado, perdonado, sanado, restaurado, eran los que ahora lo traicionaban gritando que lo crucificaran.

No solamente no regresaron a agradecerle lo que había hecho por ellos, sino que en el momento en que Jesús necesitaba del apoyo de sus seguidores, ellos eran los que gritaban “Crucifícale, crucifícale!” (Lucas 23:21). ¿Cuantas personas seguían a Jesús para recibir algo de El? La Biblia dice que multitudes lo seguían, pero ¿para qué? Para recibir algo de Él.

Las personas de hoy en día, somos los mismos. Buscamos a Dios para un milagro, somos convenencieros. Si Dios nos hace lo que nosotros queremos, entonces quizá lo seguiremos, pero si no, pues solamente decimos que no existe o seguimos imaginándolo a nuestra manera.
No nos confundamos, El que Dios nos haga el milagro no necesariamente hará que nos consagremos a El. El milagro por el que debemos orar, es para que Dios prepare nuestro corazón para que podamos recibir a Cristo. El mejor milagro que podemos recibir es el que Jesús venga a hacer morada en nuestro corazón y nos transforme. Y así, podamos tener relación con Dios y recibamos como añadidura, todo eso que necesitamos.

De tal manera nos ama Dios, que dio a su Hijo Unigénito, para que todos los que creamos en Ël, no nos perdamos, sino que tengamos la vida eterna. Y si Dios nos dio a su Hijo amado Jesús, ¿cómo no nos dará juntamente CON EL, todas las demás cosas?

Los milagros no transforman a las personas, el Único que tiene el poder para transformar a las personas, es el poder del Espiritu Santo cuando hemos recibido a Cristo en nuestro corazón. Cuando le hemos dado a El el trono, lo hemos hecho nuestro Rey y Señor, y empezamos a vivir bajo SU Señorío y no en el del mundo. Es hasta que decidimos Caminar con El, asi como sus 12 apóstoles, que podremos ver los milagros que sigue haciendo hoy. Pero primero, debemos buscarlo de corazón, seguirlo y obedecerlo.
Y aunque andamos por fe, y no por vista, El nos permitirá ver muchos milagros y hará por nosotros lo que necesitamos, porque nos ama y nos quiere dar mucho mas abundantemente de lo que podemos pensar o entender. Busquemos primeramente el Reino de Dios y SU Justicia (que viene por medio de Jesucristo), sigamos el primer mandamiento de amarlo por sobre todas las cosas, con todo nuestro corazón, alma, cuerpo y fuerzas; y TODO lo demás vendrá como añadidura. Gracias Señor!!!

 

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Una respuesta a Crucifícalo, crucifícalo!

  1. J Cruz dijo:

    Esto es del 2011 y es un msj tremendo y lleno de verdad y tristemente no tiene coments y pocos likes es triste que mejor se pongan en otras cosas vanas

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