Anunciar las virtudes

Por Ani Garza T
Mayo 2, 2014


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1 Pedro 2:9

1 Pedro 2:9



Hoy en la mañana amanecí con muchas ganas de escribir,  pero curiosamente, aún de querer compartir de muchas cosas,  no podía empezar. Entonces decidí irme a orar a solas, para pedirle a Dios que me ayudara a organizar mis ideas.

Le pregunte: “Señor, ¿de qué quieres que escriba hoy? ¿Qué quieres hablar a los que hoy entrarán a este blog?”  ¿Y sabes lo que me contestó Dios? Nada, no me decía nada. Me quedaba yo en silencio, esperando escuchar alguna Palabra Viva, pero nada.


Entonces le pregunté: “Señor, ¿quieres que hable acerca de quienes son los verdaderos sacerdotes, o de lo que significa la confesión, o que no todos somos hijos del Padre como muchos creen, o, de qué quieres que escriba?”    Tardó en contestarme… pero finalmente comprendí que lo que Dios quiere:  es hablar conmigo, y que yo hable con Él, antes de pensar en yo “hablar” o escribir para los demás, sin prisas.

Y comprender esto me emocionó,  saber que Dios quiere primeramente tener una relación personal con nosotros, que lo busquemos, que lo conozcamos más cada día, que pasemos tiempos con Él a solas,  leyendo y meditando en Su Palabra… porque solamente así, nos irá revelando todos los planes y propósito que tiene para nosotros.

Cuando comprendí esto y me quede un tiempo más de rodillas, buscando solamente escucharlo, sin decir nada, fue que me volvió a traer este pasaje de una manera muy clara:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
1 Pedro 2:9-10

Le dije: “Muy bien Padre, gracias! Compartiré entonces de lo que significa ser real sacerdocio, y como la religión tradicional cree que solamente los “autorizados” pueden serlo cuando Tú dices que….”

Y me dijo: “No, no quiero que contiendas… solamente quiero que ANUNCIES LAS VIRTUDES DE MI HIJO JESÚS, porque tú también estabas en las tinieblas, y ahora que te has encontrado con Cristo has pasado a Su Luz Admirable.”

Y después de decirle: “¡Wow, Gracias!”, rápidamente me levanté y me vine a mi computadora con el gozo del privilegio que Dios me ha dado de compartir todas las virtudes de Jesús!  ¡Y eso es lo que quiero hacer! 
Cómo son muchas las cualidades y las obras maravillosas de Cristo, las vamos a ir viendo poco a poco durante este mes, y verás como, esta Palabra traerá bendición a tu vida y a tu familia, y quedará grabada en tu corazón por siempre.

CRISTO ES AMOR:

Lo primero que quiero compartir y la virtud más importante de Cristo es: amor, Él te ama incondicionalmente, si supieras lo mucho que te ama, solo su amor te bastaría para sentirte completa, plena y feliz.

El amor de Cristo es el “amor ágape” es un amor incondicional, eso quiere decir que siempre busca tu bien, independientemente de que correspondas o no a su amor; este es el mayor amor que puedes recibir, nunca nadie te podrá amar como Cristo te ama.

¿Y sabes cómo te lo demuestra?

Nadie tiene un mayor amor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.
Juan 15:13

Cristo murió en la cruz para perdonar todos tus pecados y que puedas restablecer tu relación con Dios Padre. Así de tanto nos ama, que hasta dio su vida para tomar el lugar que nosotros merecíamos, el pagó en la cruz nuestra deuda.

¿Qué deuda?  La paga del pecado es muerte, muerte espiritual, apartados de Dios por siempre.  Pero sin merecerlo, Cristo pagó esa deuda, y lo que Él nos da cuando recibimos ese regalo, ese pago por nuestra deuda: es la Salvación y la Vida Eterna, que empieza en el momento que conocemos al Único Dios Verdadero y a Jesucristo como Señor.

Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. 
Romanos 5:6-9

Dios nos revele con poder, el significado de este pasaje de Pablo a los Gálatas y que nosotros también lo podamos declarar; que de verdad podamos no solamente comprender Su Amor y Su Gracia, ese favor inmerecido; sino que de corazón, podamos recibirlo:

20 Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí21 No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano.
Gálatas 2:20-21

Así de tanto nos ama Cristo. ¿Puedes comprender su Gran Amor? ¿Y recibirlo? Un amor que no condena (pero que te dice: ve y no peques más), un amor que perdona, un amor que solo busca bendecirnos, un amor que transforma corazones y vidas, un amor que nos permite ser una nueva criatura en Él.

De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas.
1 Corintios 5:17

El amor es una de las virtudes de Cristo… y en los próximos mensajes estaremos compartiendo algunas otras como:

– Mansedumbre y Humildad
– Santidad
– Sabiduría
– Obediencia
– Fidelidad
– Verdad
– Misericordia y Compasión
– Paciencia
– Justicia

Si nos hemos encontrado con Cristo, sabemos que hemos sido predestinados, primero: para ser adoptados como hijos de Dios y segundo: para ser como Jesús. Por eso, es indispensable que conozcamos sus Virtudes, no solamente para anunciarlas a los demás, sino para que podamos cada día y con la ayuda del Espíritu Santo parecernos más a Él.

Dios, en nombre de Jesús, te bendiga!

 

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5 respuestas a Anunciar las virtudes

  1. Pingback: Humildad y Mansedumbre | Encuentros con Jesus

  2. Olga dijo:

    Al estar leyendo esta publicación se vino a mi mente el siguiente pasaje: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;” Filipénses 2:3 (RVR1960)…que el Señor permita que siempre que hablemos de Él sea sin contienda (pelea o disputa), sino sea en Amor, en ese amor incondicional que Él nos mostró al darnos a su hijo para alcanzar la salvación. Creo que al hablar de Él debe ser con humildad y despojándonos de toda superioridad…así como Él mismo lo hizo….. “sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;: Filipénses 2:7 (RVR1960)…que el Señor permita que cada lector y cada persona que comparta de su palabra siempre sea en Amor….que el Señor nos convierta en esos siervos que Él quiere que seamos para anunciar la virtudes de Aquel que nos llamó a su luz….Dios los bendiga!!!!!

    • Ani dijo:

      Amén, si podemos reconocer que para Dios todos somos igual de importantes; y al compartir de Su Palabra podemos considerar a los demás como superiores a nosotros mismos (como lo dice Filipenses 2:3), será mucho más fácil poder hablar la verdad en amor y respeto, confiando en que Dios obrará en su tiempo.
      Porque, algunas veces, cuando nos ponemos de igual a igual… es fácil caer en la lucha de poder, buscando ganar o tener la razón y caeremos en contienda.

      La humildad, nos permite considerar a los demás como superiores a nosotros; y la mansedumbre en no caer en pleitos; otras dos virtudes de Jesús.
      Más, de estas dos virtudes en el mensaje: Humildad y Mansedumbre.

  3. José Luis verdugo gutierrez dijo:

    Esta muy bien cada comentario me gusta y me ministra en mi alma y espíritu gracias y bendiciones

    • Ani dijo:

      Gracias por su comentario José Luis, y sí, cada pasaje de la Biblia, cuando lo leemos y lo meditamos, es alimento para nuestro espíritu; nos ministra y nos fortalece… Dios lo bendiga y gracias!

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