¿A quién buscamos agradar?

Por Ani Garza T
Sept. 27, 2011 – Abril 15, 2013

Yo Soy la Puerta

Juan 10:9

¿A quién estas buscando agradar? ¿Quieres ser aceptado por las personas o por Dios? ¿Qué es mas importante para ti?

Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Galatas 1:10

¿Cuantas veces por querer ser aceptado por las personas hacemos cosas que sabemos no están del todo bien con tal de sentirnos aceptados o no sentirnos rechazados? La presión se puede sentir en la familia, con los amigos o en el trabajo, y finalmente solamente nosotros podemos decidir lo que haremos.
Muchas veces justificamos nuestra mala conducta al decir que “todo el mundo” lo hace. Y si, así es, los que están en el mundo, que son terrenales lo hacen, son muchos los que van por ahí, pero el camino es de perdición.

Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.
Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7:13-14

Una vez que hemos recibido a Cristo, ya no somos del mundo, no vamos por donde muchos van. Nosotros hemos hallado la Puerta, la Puerta que lleva a la Vida Eterna y ya no más a la perdición.
¿Quién es La Puerta?

9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Juan 10:9

Al entrar por la Puerta, ya no pertenecemos más a este mundo. Seguimos viviendo aquí, pero ahora como embajadores.
La Biblia dice que ahora somos embajadores de Cristo con una misión.

Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!
2 Corintios 5:20

Dios nos ha llamado a ser intercesores para que las personas se reconcilien con El, y no para participar en las obras de las tinieblas con ellos. Dios nos manda ser luz y sal de la tierra. Dios no quiere que hagamos amistad con los que no desean conocer a Dios, los que andan en tinieblas haciendo las cosas a su manera deshonrando a Dios, y sin saber a dónde van.

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Santiago 4:4

No nos dejemos engañar, las malas compañías corrompen las buenas costumbres. Y todo el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es contado por pecado. Y el pecado nos separa de Dios, y perdemos el favor que tiene para nosotros y nuestra familia.

¿Somos terrenales andando como Adán, o celestiales andando como Jesús? ¿Seguimos andando en la carne con lo que hace el mundo, o en el Espíritu agradando y sirviendo a Dios?

Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual.
El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo.
Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales.
Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.
1 Corintios 15:46-49

¿Qué imagen es la que traemos? ¿Quienes somos realmente? ¿Para quién trabajamos? ¿A quién le servimos?

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.
Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas.
Colosenses 3:23-25

¿Quieres seguir agradando a los hombres haciendo lo que ellos hacen, o quieres agradar a Dios sabiendo que es de Él, de quién proceden todas las bendiciones?

Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
Santiago 1:17

 

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