
Santiago 4:7
Hay una pregunta que tarde o temprano todos nos hemos hecho, y últimamente he escuchado a entrevistadores que no son cristianos, hacerle esta pregunta a los creyentes de la Biblia.
Creo que algunos por curiosidad, otros por miedo y otros porque, en el fondo, sienten que algo no está bien en el mundo. Por lo menos, no como Dios hubiera querido.
“¿El diablo realmente existe?”
y la segunda, cuando saben que creemos en Dios, viene inevitablemente:
“Entonces… ¿Dios lo creó?”
Y aquí es donde necesitamos detenernos un momento…
porque muchas ideas que las personas tienen, no vienen de la Biblia, vienen de películas, caricaturas o tradiciones humanas.
La Biblia sí habla claramente acerca de este tema, pero no como muchos se lo “imaginan”. Y lo pongo entre comillas, porque es lo que piensan que Dios dice o Dios diría.
Veamos lo que la Biblia enseña:
1.- Dios no creó al diablo…
Dios creó un ángel perfecto. La Escritura nos revela que Satanás no fue creado como un ser malo. Fue creado bueno.
“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la iniquidad se halló en ti.”
(Ezequiel 28:15, LBLA)
Dios no crea la maldad. La maldad aparece cuando una criatura decide apartarse de Dios.
Este ser era hermoso, lleno de luz, sabiduría y gloria.
La misma Biblia lo describe como el lucero de la mañana.
Pero le ocurrió algo que también sucede hoy en el corazón humano, en el corazón de cada uno de nosotros, algo que hoy en día nos separa de Dios, pero que es dificil de reconocer:
El orgullo.
“Tú dijiste en tu corazón:
Subiré al cielo… seré semejante al Altísimo.”
(Isaías 14:13-14)
El primer pecado del universo no fue la mentira, ni la violencia, ni la corrupción …
Fue querer ocupar el lugar de Dios.
Y eso, si somos honestos, es exactamente lo que el hombre sigue intentando hacer hoy. Veamos cada una de las filosofías, ideologías y “nueva era” que hace que las personas se apasiones por estos temas. Lo entiendo 🙂 .
Entonces… ¿sí existe el diablo?
Jesús nunca habló de Satanás como solo un símbolo, una metáfora o energía negativa.
Habló de él como un ser real.
“Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.”
(Lucas 10:18)
No es una falsa creencia, fuerza, concepto psicológico o un simple mito religioso…
Es como lo dice la Biblia, La Palabra de Dios, un ser espiritual caído.
Y no cayó solo.
“Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.”
(Apocalipsis 12:9)
La Biblia enseña que muchos ángeles lo siguieron en su rebelión.
Hoy los conocemos como demonios.
Entonces viene la pregunta difícil…
¿Por qué Dios no lo destruyó?
La respuesta ya la conocemos: Dios nos creo con libre albedrío, es decir, la capacidad de tomar nuestras propias decisiones, el bien o el mal, la luz o las tinieblas, la bendición o la maldición, el camino angosto o el camino ancho, seguirlo a Él o a nuestro corazón engañoso…
Dios no creó robots. Nos creó como seres con voluntad, ya sea para decidir bien o decidir mal. Eso se llama LIBRE ALBEDRÍO.
El amor verdadero solo puede existir si existe la posibilidad de elegir. Si no tenemos esa oportunidad… no hay amor, sería solo programación. ¿Te imaginas que Dios nos hubiera creado robots para programarnos para adorarlo? Eso no es amor.
Dios permitió la rebelión o la mala decisión de ese ser, para que el mundo entero pudiera ver el resultado de vivir separado de Él. ¿Te imaginas vivir la eternidad separados de Dios, nuestro Creador?
Ahora podemos ver con claridad el resultado de esa rebelión en el mundo en que vivimos:
violencia, odio, engaño, corrupción, destrucción, orgullo, injusticia, independencia de Dios, dolor…
El diablo no gobierna porque Dios lo quiera, sino porque el hombre ha preferido vivir sin Él, en independencia, incredulidad y orgullo.
El verdadero problema no es el diablo
Comprendamos bien que la Biblia nunca presenta a Satanás como el centro de la historia. Dios habla más bien de lo engañoso que es el corazón humano.
“Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio;
¿quién lo comprenderá?”
(Jeremías 17:9)
Cierto, el diablo es el príncipe de este mundo, anda como león rugiente viendo a quien devoera, el diablo tienta… pero el hombre decide.
Por eso la Escritura dice:
“Resistid al diablo y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)
Veamos algo importante:
no dice que tienes que pelear físicamente con él, hacer rituales o seguir alguna fórmula, solo dice: resistir.
¿Y cómo se resiste?
Acercándonos a Dios, no hay más.
La razón por la que Jesús vino
Jesús no vino solo a enseñarnos a ser mejores personas.
Vino a deshacer la obra del enemigo.
“El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.”
(1 Juan 3:8)
En la cruz ocurrió algo que solamente podemos comprender con el Espíritu, porque en la carne, solamente podemos entender las cosas de la carne. Y esto es un tema espiritual.
Satanás puede acusar… pero Cristo puede perdonar.
El enemigo puede tentar… pero el Espíritu Santo puede transformar.
El diablo puede esclavizar (al pecado)… pero Jesús puede liberar.
Entonces la pregunta cambia, ya lo importante no es si el diablo existe o no existe.
La pregunta ya no es: “¿Existe el diablo?”
La pregunta correcta ahora es: ¿Quién gobierna mi vida?
Porque la Biblia enseña que solo hay dos caminos:
vivir separados de Dios… o reconciliados con Él.
Jesús no vino a darnos religión, de esas hay muchas.
Jesús vino vino a darnos vida, vida en abundancia, vida eterna. Él es la VIDA.
“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)
Y la verdad no es una idea. La verdad también es una Persona.
Jesucristo.
Hoy puedes acercarte a Él. No necesitas de rituales, dogmas o tradiciones,
solo un corazón sincero.
“Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”
(Jeremías 29:13)
Háblale. Él escucha. Él es un Dios que se deja encontrar… Él anhela encontrarse contigo en una relación personal.
Por tu Encuentros con Jesús,
-Ani Garza T
