Cuando Dios corrige para salvar

 
 
   

1 Timoteo 1:20

Hay momentos en la Biblia que nos confrontan con la realidad de un Dios que ama, pero que también disciplina. No lo hace para destruir, sino para salvar. Uno de esos momentos es cuando el apóstol Pablo (inspirado por el Espíritu Santo) escribe a Timoteo y menciona a dos hombres que se habían desviado de la verdad: Himeneo y Alejandro.

“Entre estos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.”
(1 Timoteo 1:20, LBLA)

A primera vista, estas palabras pueden parecer duras. ¿Cómo es posible que un siervo de Dios “entregue a Satanás” a alguien? ¿No contradice esto el amor y la gracia de Cristo? Pero cuando profundizamos en el corazón de Dios, entendemos algo glorioso: Dios corrige porque ama, no porque rechaza.

¿Qué significa “entregar a Satanás”?

Lo que esto significa es separar a una persona de la comunión de la iglesia, del lugar donde Cristo protege y fortalece a Sus hijos, para que experimente las consecuencias de su pecado, en este caso blasfemar contra Dios. El entregarlo a Satanás, se refiere a mandarlo al “mundo” en donde sabemos quién es el príncipe de este mundo. No es una condenación eterna, sino una medida de disciplina con un propósito: que la persona despierte, se arrepienta y regrese a la verdad.

Algo muy parecido sucede también en 1 Corintios 5:5, donde Pablo dice:

“Entreguen a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.”
1 Corintios 5:5

La disciplina de Dios no busca destruir al pecador, sino destruir el pecado que lo está destruyendo.

¿Qué habían hecho Himeneo y Alejandro?

Estos hombres no solo se habían apartado de la fe, sino que pervertían la verdad y blasfemaban contra el evangelio.

  • De Himeneo se dice que enseñaba que la resurrección ya había sucedido, confundiendo a muchos creyentes.

    “…y su palabra se extiende como gangrena. Entre ellos están Himeneo y Fileto… que se han desviado de la verdad…”
    2 Timoteo 2:17–18

  • Alejandro resistía abiertamente a Pablo y se oponía al mensaje de Cristo.

    “Alejandro el calderero me hizo mucho daño; el Señor le pagará conforme a sus hechos.”
    2 Timoteo 4:14

No eran personas que se habían equivocado por ignorancia. Persistían en el error, y lo enseñaban.

Dios corrige para salvar, no para avergonzar

Hoy muchos rechazan la corrección. Solamente quieren escuchar de un Dios de amor, de misericordia, de “aceptación” pero no de corrección, santidad o verdad. La Biblia es clara:

“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.”
Hebreos 12:6

Dios prefiere tratar nuestro corazón hoy, aunque duela, antes que dejarnos caminar hacia una eternidad sin Él. Y es por medio de l as personas que hablan con la Verdad de la Palabra de Dios, aún que las quieran callar por medio de ofensas, mentiras, difamación o insultos.

¿Qué nos dice esto a nosotros hoy?

La verdad no se negocia. La iglesia no puede callar cuando alguien enseña lo que contradice la Palabra de Dios.
La disciplina es amor. Dios no nos deja en nuestro pecado. Nos detiene, nos corrige, nos llama a volver a Él.
Apartarse de la comunión abre puertas al enemigo. Fuera del cuerpo de Cristo, somos vulnerables.
El propósito no es destruir, sino restaurar.

Esto nos lleva a cuestionarnos si…  ¿Hay algo que el Señor está corrigiendo en nuestra vida? ¿Una actitud, una enseñanza, un pecado oculto, un corazón endurecido?

Dios no busca traer condenación a nuestra vida, sino corrección y revelación.

“Si oís hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
Hebreos 3:15

“Señor Jesús, gracias porque me amas lo suficiente como para corregirme.
Perdóname si he resistido Tu verdad o si mi corazón se ha endurecido.
Enséñame a amar Tu Palabra, a caminar en santidad y a permanecer en Tu Iglesia, en dónde solamente tu eres la Cabeza. No permitas que me aparte de Ti, y si me desvío busca siempre traerme al redil. Sé que Tu disciplina no es para humillarme, sino para salvarme. Recuérdanos siempre… que si creemos estar firmes, debemos cuidar de no caer.
Gracias por tu amor incondicional, oramos siempre en el Nombre sobre todo nombre: Jesús”.
Por tu Encuentro con Jesús,
-Ani Garza T

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