
Hebreos 10:26-27
Hay una pregunta que muchos se hacen en silencio: “¿Qué pasa si sigo pecando aun después de haber conocido a Jesús?”
La Palabra de Dios no evita este tema, al contrario, lo trata con claridad y con seriedad.
La carta a los Hebreos nos advierte:
“Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios.”
Hebreos 10:26-27
Este pasaje no habla de un tropiezo o de una caída momentánea —algo que todos enfrentamos— sino de decidir vivir en pecado consciente y deliberado, rechazando a Jesús como Señor y Salvador.
La diferencia entre caer y vivir en pecado
El apóstol Juan nos recuerda la esperanza que tenemos en Cristo:
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos de toda maldad.”
1 Juan 1:9
Como hijos de Dios, podemos fallar, pero no permanecemos “cómodos” en el pecado. El Espíritu Santo trae convicción y nos guía al arrepentimiento. Por eso la importancia de estar llenos del Espíritu Santo mediante el alimento que recibimos al leer la Palabra de Dios: La Biblia.
En cambio, quien persiste voluntariamente en el pecado y endurece su corazón, muestra incredulidad y una vida independiente de Dios. Ese es el peligro que Hebreos señala, y aunque Dios es paciente y misericordioso, llegará el momento en que desatará su furia ante aquellos que han tomado la sangre que derramo en la cruz por nosotros.
Pedro también lo escribió así:
“Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condición postrera viene a ser peor que la primera.”
2 Pedro 2:20
No es que Jesús no tenga poder para salvar, sino que rechazar deliberadamente su señorío es darle la espalda a la única fuente de perdón y vida eterna; y lo peor darle entrada al diablo, a sus demonios que tienen el propósito claro de destruirnos.
La buena noticia es que mientras hay vida, hay oportunidad, nuestro Dios es de segundas oportunidades, y irá por la oveja perdida, con vara (eso dolerá) pero buscará traerla nuevamente al redil. La Biblia dice:
“Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca.”
Isaías 55:6
Hoy es el día de reconocer el pecado de incredulidad e independencia de Dios, reconocer que hemos fallado y volver con un corazón contrito, arrepentido, reconociendo nuestro pecado delante de Él y nuestra necesidad de recibir Su Ayuda para dejarlo con el Poder del Espíritu Santo. El Señor está cerca de los quebrantados de corazón (Salmo 34:18).
Oremos juntos …
“Señor Jesús, reconozco que he pecado y que he querido vivir lejos de Ti a mi manera. Perdóname por mi incredulidad y mi independencia. Hoy me vuelvo a Ti con un corazón arrepentido, decido dejar vivir en pecado con Tu Ayuda. Te entrego mi vida, mis pensamientos y mis caminos. Lléname de Tu Espíritu Santo y ayúdame a vivir en obediencia, en el Nombre poderoso de Jesús. Amén.”
El pecado trae condenación, pero Jesús trae perdón y vida nueva. Si caíste, levántate. Si te apartaste, vuelve hoy. No dejes que el pecado te robe lo que Cristo ya ganó en la cruz. Tu eternidad está en juego… no permitas que las pasiones de este mundo roben la paz por no estar a cuentas con Dios.
En Jesús hay gracia, hay perdón y hay poder para vivir una vida nueva. Él les un Dios de segundas oportunidades, no esperes a que sea demasiado tarde. El día del Regreso a la Casa del Padre es Hoy!
Por tu Encuentro con Jesús,
-Ani Garza T
