Obteniendo la victoria

La-batalla-es-640En estos últimos mensajes, hemos estado viendo que estamos en guerra, en una lucha diaria entre nuestro espíritu y la carne, el mundo, y el diablo, cuyo objetivo es venir a matar, robar y destruir.

Hoy vamos a ver, una historia de un hombre que tuvo miedo cuando venían hacia él una gran multitud de enemigos, y que fue lo que él hizo, para obtener la victoria.

Si hoy sientes que los enemigos carnales y espirituales de la depresión, falta de ánimo, adicciones, orgullo, falta de perdón, crisis financiera, ruptura en relaciones, etc. vienen fuertemente contra ti, al final de leer este mensaje, encontrarás la fórmula infalible para vencer. Por supuesto, siempre y cuando la pongas por obra.

Veamos la historia en 2 Crónica 20:

20 Y aconteció después de esto, que los hijos de Moab y los hijos de Amón, y con ellos algunos de los meunitas, vinieron a pelear contra Josafat. 2 Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Viene contra ti una gran multitud de más allá del mar, de Aram y, he aquí, están en Hazezon-tamar, es decir, En-gadi. 3 Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá. 4 Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señor.

En este pasaje podemos ver que venía una gran multitud de enemigos a pelear contra Josafat y tuvo miedo.  ¿Qué haces cuando tienes miedo?
Josafat hizo lo siguiente:
1.- Se dispuso a buscar al Señor.
2.- Proclamó ayuno.
3.- Busco la ayuda de Dios.

5 Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa del Señor, delante del atrio nuevo, 6 y dijo: Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos? ¿Y no gobiernas tú sobre todos los reinos de las naciones? En tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte. 7 ¿No fuiste tú, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia de tu amigo Abraham? 8 Y han habitado en ella, y allí te han edificado un santuario a tu nombre, diciendo: 9 “Si viene mal sobre nosotros, espada, juicio, pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y clamaremos a ti en nuestra angustia, y tú oirás y nos salvarás.” 10 Y ahora, he aquí, los hijos de Amón y de Moab y del monte Seir, a quienes no permitiste que Israel invadiera cuando salió de la tierra de Egipto (por lo cual se apartaron de ellos y no los destruyeron), 11 mira cómo nos pagan, viniendo a echarnos de tu posesión, la que nos diste en heredad. 12 Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia ti. 13 Y todo Judá estaba de pie delante del Señor, con sus niños, sus mujeres y sus hijos.

4.- Reconoció publicamente que Dios era todopoderoso.

14 Entonces el Espíritu del Señor vino en medio de la asamblea sobre Jahaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, 15 y dijo: Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el Señor: “No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios. 16 “Descended mañana contra ellos. He aquí ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel. 17 “No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor con vosotros, oh Judá y Jerusalén.” No temáis ni os acobardéis; salid mañana al encuentro de ellos porque el Señor está con vosotros. 18 Y Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del Señor, adorando al Señor. 19 Y se levantaron los levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar al Señor, Dios de Israel, en voz muy alta.

5.- El Señor le respondió, diciéndole que no temiera.
6.- Le hizo saber, que no necesitaría pelear esa batalla.
7.- Le pidió que estuviera quieto y viera como El Señor los salvaría.
8.- Josafat se inclinó delante del Señor y lo adoró.
9.- El pueblo se reunió para alabar al Señor en voz muy alta.

20 Se levantaron muy de mañana y salieron al desierto de Tecoa; y cuando salían, Josafat se puso en pie y dijo: Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén, confiad en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis. 21 Y habiendo consultado con el pueblo, designó a algunos que cantaran al Señor y a algunos que le alabaran en vestiduras santas, conforme salían delante del ejército y que dijeran: Dad gracias al Señor, porque para siempre es su misericordia.

Aquí podemos ver algo que nos llama mucho la atención, en vez de utilizar armas físicas para defenderse y atacar a los enemigos, Josafat dió la orden de que cantaran y alabaran al Señor. Que le dieran gracias y que reconocieran su misericordia.  ¿Cómo, no pelearon?  No. Veamos lo que sucedió:

22 Y cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el Señor puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y del monte Seir, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados. 23 Porque los hijos de Amón y de Moab se levantaron contra los habitantes del monte Seir destruyéndolos completamente, y cuando habían acabado con los habitantes de Seir, cada uno ayudó a destruir a su compañero.

10.- El Señor les dió la victoria.

Cuando empezaron a alabar al Señor con cantos, los mismos pueblos enemigos que venían contra Josafat, se confundieron y empezaron a destruirse entre ellos mismos. La alabanza es una de las armas más poderosas que Dios nos ha dado para confundir y derrotar al enemigo.
Recordemos también, que los muros de Jericó cayeron, cuando el pueblo lo rodeaba cantando y alabando al Señor.

24 Cuando Judá llegó a la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí, sólo había cadáveres tendidos por tierra, ninguno había escapado. 25 Al llegar Josafat y su pueblo para recoger el botín, hallaron mucho entre ellos, incluyendo mercaderías, vestidos y objetos preciosos que tomaron para sí, más de lo que podían llevar. Y estuvieron tres días recogiendo el botín, pues había mucho. 26 Al cuarto día se reunieron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron al Señor.
Por tanto llamaron aquel lugar el Valle de Beraca hasta hoy. 27 Y todos los hombres de Judá y de Jerusalén regresaron, con Josafat al frente de ellos, regresando a Jerusalén con alegría, porque el Señor les había hecho regocijarse sobre sus enemigos. 28 Entraron en Jerusalén, en la casa del Señor, con arpas, liras y trompetas. 29 Y vino el terror de Dios sobre todos los reinos de aquellas tierras cuando oyeron que el Señor había peleado contra los enemigos de Israel. 30 El reino de Josafat estuvo en paz, porque su Dios le dio tranquilidad por todas partes.

11.- Dios les dio más de lo que ellos esperaban.
12.- Bendijeron al Señor.
13.- Se regocijaban por la victoria contra sus enemigos.
14.- Estuvieron en paz porque Dios les dio la tranquilidad que necesitaban.

31 Y reinó Josafat sobre Judá. Tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi. 32 Y anduvo en el camino de su padre Asa, y no se apartó de él, haciendo lo recto ante los ojos del Señor. 33 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo no había vuelto aún su corazón al Dios de sus padres. 34 Los demás hechos de Josafat, los primeros y los postreros, he aquí, están escritos en los anales de Jehú, hijo de Hananí, que están mencionados en el libro de los reyes de Israel.

Una sencilla, pero hermosa historia que nos hacer ver que nuestro Dios es todopoderoso, hasta para luchar las batallas por nosotros cuando decidimos obedecerlo. ¿Sientes que vienen enemigos contra ti?  Ahora sabes como derrotarlos.

1.- Busca al Señor
2.- Ayuna y clama a Él
3.- Alábalo y Adóralo, Cántale
4.- Estate quieto y confía en Él
5.- Sé agradecido

Y observa la manera en que Dios te da la victoria sobre los enemigos que quieren venir a matar, robar y destruir tu vida y la de tu familia.
Y jamás olvides que Jesús ha venido a darte vida, y vida en abundancia.

10 El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10

 

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