Nuestro Padre Celestial

Por Ana Maria GT
Abril 26, 2011

Esta Semana Santa que estuvimos de viaje en familia, me llamó mucho la atención lo difícil que es para un papá decirle “no” a sus hijos cuando vienen a pedirle algo. Llegaba una de mis hijas con mi esposo… “Papi, me puedes comprar esto…. si?, andale porfavor? Si? Lo necesito mucho…” mi esposo sacaba su cartera y pagaba. Después, “Papi, si dame permiso de salir otro rato, ándale porfavor….”, insistiendo, y mi esposo les daba otro permiso “especial”. Por qué no es fácil para los hijos recibir un NO? Por lo general insisten hasta que reciben un SI. Lo mismo sucede cuando quieren un viaje, o una computadora nueva, etc…. aunque la primer respuesta de los padres sea un NO, por la insistencia de los hijos les decimos que SI, dándoles lo que piden.

Cuando nuestros hijos nos piden algo que es bueno para ellos, si esta dentro de nuestras posibilidades, siempre se lo daremos; nos hace tan felices verlos contentos.
Y esto me trae a la mente dos cosas que nos dice Jesús.

7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8

9¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden? Mateo 7:9-11

Jesus nos dice que el que pide, va a recibir. Y me encanta el pasaje donde dice, que si nosotros como padres, siendo malos (no tan buenos como Dios), sabemos darles buenas cosas a nuestros hijos; cuanto MAS nuestro Padre Celestial que es bueno, nos dará buenas cosas cuando se las pedimos. Dios, a sus hijos, nos dará buenas cosas cuando se las PEDIMOS.

Aquí podemos considerar tres puntos importantes, si queremos que Dios Padre nos de lo que necesitamos:
1.- Debemos ser hijos de Dios, para poderle decir Padre o Papá, y tener ese favor especial sobre los demás.
2.- Debemos PEDIRLE audiblemente, decirle lo que necesitamos; igual como un hijo le pide a su papá terrenal lo que necesita y el papá se lo dá.
3.- Debe de ser algo que sea bueno para nosotros, que cuando Dios nos lo de, sea de beneficio y bendición.

Si se cumplen estas tres cosas, Dios nos dará las cosas buenas que le pidamos. Porque así como un papá se deleita en darle cosas buenas a sus hijos para verlos contentos, Dios también se goza cuando nos ve contentos y agradecidos con lo que El nos da.

Sabemos que para ser adoptados hijos de Dios, es solamente mediante la Fe en Cristo Jesús, porque así lo decidió Dios. Aunque muchos creen que todos somos hijos de Dios, no es lo que Dios dice…. todos somos creación o creaturas de Dios, pero pasamos a ser hijos de Dios cuando recibimos a Jesucristo, cuando creemos en su sacrificio en la cruz por nosotros.

11A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, Juan 1:11-12

…pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Gálatas 3:26

Es solamente por nuestra fe en el “H”ijo de Dios (Jesucristo), que tenemos el derecho de llegar a ser “h”ijos de Dios, y coherederos con Cristo. Es la única condición que Dios nos pone para adoptarnos como hijos.

El punto dos, es que la manera en que nuestros hijos reciben lo que necesitan o quieren, es mediante pedírnoslo. Nosotros también debemos aprender a pedirle a Dios lo que necesitamos, tal y como nuestros hijos nos lo piden. Algunas veces con ruegos e insistencias, otras haciendo méritos, portándonos bien, obedeciendo, siendo amables, agradecidos, etc… Cada quien sabemos la forma de pedirle a nuestro papá terrenal lo que necesitamos para que nos lo de; con Dios es igual. Porque Dios se agrada cuando hablamos con El, ya sea para pedirle algo o agradecerle también. Y es importante pedirle a EL, a Dios nuestro Padre Celestial, y no al “Universo o a la Vida”, porque es Dios quien es el dueño y proveedor de todo cuanto necesitamos. Es Dios el Creador del Universo y el dador de La Vida, y es a EL a quién debemos acudir si necesitamos algo.

Y la otra cosa importante, es que, aunque les queremos dar todo a nuestros hijos, pensamos si eso que nos piden les hará bien si se los damos. Un hijo que usa su computadora para la universidad, para sacar sus trabajos con excelencia, claro que le queremos dar una computadora como herramienta. Si nos pide un viaje para aprender mas, para desarrollarse profesionalmente…. también hacemos lo posible por darselo. Pero que pasa con el hijo que usa la computadora solamente para chatear, para navegar en páginas que lo contaminan; que quiere un viaje y en vez de usarlo para edificarse, lo usa para irse de parranda con amigos, fumar y tomar; le darías lo que te pide?

Igual es Dios, Dios nos quiere dar todo lo que le pidamos si lo usaremos para bien; pero nos detendrá el regalo hasta que seamos suficientemente maduros para usarlo con bien. Un hombre puede estar orando para que Dios le supla en lo económico, pero si el hombre usará el dinero en borracheras, prostitutas, casinos y juegos; Dios detendrá la bendición económica. Una mujer puede estar orando por ese novio que Dios tiene para ella, pero si aún no aprende a dominar su carácter, Dios esperará a que madure para que no eche a perder la relación. Dios quiere darte un carro, pero a donde irás? recursos económicos, una casa si harás de ella un hogar; mas talentos si los usarás para su honra y gloria. Dios sabe….. El nos quiere dar todo lo BUENO que le pidamos que sabe lo usaremos para bendición. Y Dios detendrá el regalo cuando no estamos preparados para usarlo para bien. Así como nosotros le detenemos ciertos regalos a nuestros hijos cuando aún no saben usarlos para bien.

Asi es que si eso que necesitas es algo bueno, no dudes en pedírselo a Dios. El quiere deleitarse al verte contento y bendecido con eso que necesitas. No pensemos solamente en cosas materiales, sino en los talentos, y bendiciones espirituales y eternas que El tiene para nosotros y nos las quiere dar.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, cómo no nos concederá también con El todas las cosas? Romanos 8:32

 

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