Meditar … ¿en qué?

Por: Ani Garza T
Agosto 28, 2012

Y en su ley medita ...

Salmo 1:2

En el mundo tan acelerado que hoy nos está tocando vivir, escuchamos cada vez con más frecuencia de la importancia de buscar tiempos y hasta lugares lejanos para meditar. Y lo importante no es el meditar, sino en qué es que meditamos.
Si no comprendemos bien en qué es lo que Dios quiere que meditemos y buscamos hacerlo a nuestra manera, o peor aún, con la enseñanza de falsos maestros, nuestra alma corre peligro. Hoy en día muchas personas buscan maestros que les enseñen lo que quieren escuchar, palabras falsas, que incluso niegan al Señor. Dios en Su Palabra nos da la siguiente advertencia:

Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.
Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado;
y en su avaricia os explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.
1 Pedro 2:1-3

Cualquier enseñanza que niega a Jesucristo como Señor, es una falsa doctrina y aunque Jesús no viene a juzgar ni a condenar a nadie; si deja muy claro que los que no creen en Él, ya han sido condenados y es inevitable la destrucción si no se arrepienten de sus malos caminos.

Cientos de veces hemos escuchado el verso de Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Una y otra vez lo hemos escuchado, es más, Dios ya lo ha tatuado en nuestro corazón, y aún así, queremos seguir buscando nuestra propia manera de entender y obtener la vida plena y la vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Juan 3:17-18

¿Por qué es que ya hemos sido condenados si no creemos en el Hijo de Dios como Salvador y Señor?

Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 6:23

Y al solo darle una repasada a los 10 mandamientos que nos dejó Dios, podemos reconocer que hemos fallado a mas de la mitad. Y el pecado, es precisamente el fallar a los mandamientos que Dios nos ha dejado, siendo la paga: muerte espiritual, apartados de Dios.

Pero volvamos al tema de la meditación. Hoy en día muchos hombres y mujeres buscan falsos maestros y filosofías como el yoga, el budismo, hinduismo, nueva era, etc. para tratar de encontrar en la meditación el sentido de su vida. Dios, quién es el que nos creo, nos ha dejado claramente el propósito que tiene para cada uno de nosotros escrito en la Biblia. Es en la Palabra de Dios, y no en nosotros mismos, en lo que debemos meditar para encontrar el sentido de nuestra vida terrenal, la vida eterna y el instructivo para ser prosperados en todo lo que hagamos.

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
sino que en la ley del SEÑOR está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche!

Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,
que da su fruto a su tiempo,
y su hoja no se marchita;
en todo lo que hace, prospera.
Salmo 1:1-3

Esta es una de las promesas que Dios nos ha dejado escrita, y es verdad! Por supuesto que necesitamos meditar, pero en la Palabra de Dios para no ser confundidos. Así es que si sigues con la intención de irte al Tibet o a Phuket, o a cualquier otro lugar apartado de tu familia… Dios seguirá tocando a la puerta de tu corazón hasta que le des entrada. Recuerda cuando Dios le habló a Jonás para darle una misión con la gente de Nínive, Jonás decidió huir de Dios y se dirigió a Tarsis, aunque quiso, nunca pudo alejarse de la mirada de Dios. Dios permitió que entrara en el vientre de la ballena por tres días, en una obscuridad total, hasta que reconoció que era a Dios a quien debía seguir y no a sus propios deseos. Hay personas que prefieren quedarse en la obscuridad por mucho más de tres días. Y, aunque Dios les sigue hablando, siguen haciéndose de oídos sordos buscando hacer su voluntad trayendo destrucción a su vida y a la de su familia al no conocer y poner por obra los principios que Dios nos ha dejado para vivir una vida en abundancia. Si aún no conces a Dios, hoy es el día de buscarlo de corazón y meditar en Su Palabra, y si ya tienes el privilegio de conocerlo, haz el trabajo que te ha mandado hacer.

Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino:
Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.
Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos;
y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.
Pero tú, sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio.
2 Timoteo 4:1-5

 

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