Flechas en manos del arquero

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Quizá hoy estas pasando un momento difícil con algún hijo, y cada vez que le llamas la atención o lo disciplinas, amenaza con irse de la casa. Quizá conozcas a alguien que está pasando por esta situación y se encuentra desorientado sin saber que hacer…

Dios nos ha dicho que si estamos faltos de sabiduría para tomar las decisiones correctas, que se la podemos pedir, y Él nos la dará más abundantemente de lo que podemos pensar o pedir.
Así como Dios se agradó de Salomón por haberle pedido sabiduría, así hoy Dios también se agrada de nosotros cuando le pedimos su dirección.
Él quiere guiarnos y ayudarnos a través de Su Palabra, la cual siempre será luz a nuestro caminar.

Meditando en este pasaje…

Como flechas en la mano del guerrero,
así son los hijos tenidos en la juventud.
Salmo 127:4

Comprendí que es difícil encontrar un balance entre la flexibilidad de la madera y la rigidez de la cuerda del arco para poder apuntar al blanco y soltar en el momento preciso. Si soltamos la flecha antes de tiempo, antes de que esté bien apuntada, fallaremos, y esta no dará en el blanco.
Dios, quién puso a los hijos a nuestro cuidado, espera que aprendamos a balancear nuestro trato con ellos, algunas veces será necesario ser rígidos, pero en ocasiones también debemos ser flexibles. Y para poder lograrlo, necesitamos de la sabiduría de Dios para así poder sostener a nuestros hijos, soltarlos y lanzarlos hasta que sepamos que darán en el blanco.

Si tu hijo o hija, te ha estado pidiendo que lo “sueltes”, que lo dejes ir; pero tu sabes que no es el tiempo de soltarlo porque saldrá desviado y no dará en el blanco, que es Dios… espera! No te apresures a lanzar lo y mucho menos a correrlo de la casa por alguna situación de conflicto.
Sigue pidiendo cada día la sabiduría de Dios para tratarlo como debes en ese momento… se sensible a las necesidades de tu hijo; y busca sobre todas las cosas no perder la relación.

Habrá algunas veces, que tendrás que ceder a sus caprichos aún haciéndole saber que no estás de acuerdo… pero habrá otras veces, donde será necesario disciplinarlo cuando traspasa los límites; pero eso sí, jamás negociando el amor incondicional que tienes por él.
Solamente Dios, Su Palabra, podrá ir guiándote cada día… y recuerda que cada día tiene su propio afán, no te preocupes por lo que vendrá. Pide la dirección de Dios cada día, medita en Su Palabra, para que así estés sensible a las necesidades de tu hijo y él o ella, se puedan sentir amados y respetados.
Algunos hijos fallarán una y otra vez, pero necesitan saberse amados y valorados.

Si hoy tienes alguna duda de: si debes o no soltar a tu hijo… pregúntale de rodillas al Señor, y permite que Él te dirija en la decisión que debes tomar. Si sabes que tu hijo, como si fuera una flecha, aún no está bien apuntado para dar en el blanco; espera un poco más de tiempo, no lo sueltes.
Si por otro lado, ya no depende de ti el “sostener” a tu hijo, porque insiste en salirse… y realmente lo que quiere es irse, y ya es mayor de edad; tampoco habrá mucho que puedas hacer para retenerlo.

Recuerdas el pasaje del hijo pródigo… no hubo nada que el padre pudiera hacer para que su hijo cambiara de opinión y decidiera no irse. Ese hijo había planeado en su mente y corazón ese tiempo en donde deshonrando a su padre le pediría lo que “según él” le correspondía para alejarse de la familia y malgastar lo que su padre le había dado.

Hoy en día, podemos ver a muchos hijos deshonrando y “exigiendo” a sus padres que les den lo que según ellos merecen; y cuando reciben algo de dinero, que no ganaron con su esfuerzo, lo malgastan. Algunos deciden gastarlo en placeres, para después darse cuenta de lo mucho que han perdido al haberse alejado de su familia.
Porque sabes… nadie jamás será amado con ese amor incondicional que tienen de sus padres.

Desgraciadamente, muchos son, los que cómo el hijo pródigo, deciden malgastar su vida… quizá en el alcohol, drogas, prostituyéndose, etc… hasta llegar al punto de comer y revolcarse con los cerdos. Y es solamente hasta que tocan fondo que pueden “volver en si”, para darse cuenta del valor que tiene su familia.

Gracias a Dios por este pasaje que nos habla del amor incondicional que tiene un padre para con sus hijos. Podemos leer como aún después de que ese hijo malgastó todo, hasta llegar al punto de tener que revolcarse con los cerdos para poder comer, de repente volvió en sí; y cuando reconoció su pecado y regreso con su padre, con un corazón arrepentido, él lo recibió con los brazos abiertos.

Así es el amor incondicional que Dios tiene para con sus hijos… pero al habernos creado con libre albedrío, sabemos que podemos tomar las decisiones que cada quien queramos, con sus respectivas consecuencias.
El Padre amaba a su hijo… y quizá nunca hubiera deseado que su hijo hubiera tomado esa mala decisión y pasar por esas duras consecuencias; pero… ¿qué podía haber hecho para retener a su hijo?

Si hoy te identificas con cualquiera de estos personajes: ya sea que seas el padre de un hijo rebelde, o seas tú, ese hijo… permite que Dios te hable y te guíe por el Camino en el que debes andar.
Si eres ese hijo, no esperes a tener que revolcarte con los cerdos para darte cuenta del mal camino que estás escogiendo. Y si eres ese padre, y tu hijo ha reconocido su pecado y regresa arrepentido, perdona lo y recibe lo con los brazos abiertos.

Porque sabes, los planes que Dios tiene para quienes se arrepienten y buscan su dirección son planes de bendición, de bienestar; y no de calamidad… para darnos un futuro y una esperanza de lo que viene, porque con Él, lo mejor siempre está por venir.

Dios nos ama incondicionalmente, y desea que vengamos a pedirle sabiduría para que podamos tomar las decisiones correctas, las que traerán bendición a nuestra vida y a nuestra familia.

5 Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6 Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, 8 siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.
Santiago 1:5-8

Dejemos de ser hombres y mujeres  de doble ánimo, buscando al Señor solamente por conveniencia. Seamos hombres y mujeres de fe, buscando y confiando en El Señor en todo tiempo.

Dios, en nombre de Jesús te bendiga y te de la sabiduría para tomar las decisiones correctas en cada momento de tu vida.

 

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