En el nombre de Jesus

Por Ana Maria GT
Enero 5, 2011

Hoy en la mañana amanecí meditando en el poder que tiene el nombre de JESUS. Nombre que esta sobre todo nombre, y la forma en que Jesús nos enseña a sus discípulos a que todo lo que le pidamos a Dios Padre sea en Su Nombre para que se nos sea dado.

Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre yo lo haré.” Juan 14:13-14

Jesús es La Verdad, el no es hombre para mentir ni engañar, y cuando nos da esta Palabra nos la da porque la cumplirá. Pero hay algunas otras condiciones importantes a seguir antes de poder usar el nombre de Jesus. No vaya a ser que nos suceda lo que a los hijos del sacerdote Esceva, que al usar el nombre de Jesús sin conocerlo les fué como en feria.

Pero también algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os ordeno por Jesús, a quien Pablo predica. Y siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto. Pero el espíritu malo respondió, y les dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Hechos 19:13-16

Los hijos del tal Esceva conocían a Jesús por nombre solamente, como el que Pablo predicaba, pero no lo conocían en Verdad; y eso hizo que el Nombre de Jesús no tuviera sentido en esa situación y en ninguna otra.

Antes de poder usar el nombre de Jesús debemos estar seguros que lo conocemos y que somos conocidos por Él.

“Si alguno cree que sabe algo, no ha aprendido todavía como debe saber, pero si alguno ama a Dios, ése es conocido por ÉL.” 1 Corintios 8:2-3

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.” Juan 14:15

Y entonces cuando mencionemos su nombre, El se hará presente. Se hizo presente cuando echaron a los tres amigos judíos en el horno de fuego para salvarlos, y se hará presente en todos los que honremos su nombre y Su Palabra.

Cuando buscamos a Dios con todo nuestro corazón, y clamamos a El, El responde. Jesús nos dice la forma en que Él se manifiesta a nosotros, y es cuando buscamos Su Palabra, guardando sus mandamientos. Si de verdad queremos que Jesús, El Dios todopoderoso se manifieste en nuestra vida debemos comprender Su Palabra.

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él. Juan 14:21

Al leer este pasaje nos podemos dar cuenta del círculo vicioso en el que caemos, como por nuestras propias fuerzas no podemos guardar los mandamientos de Dios, porque nuestra carne es débil, entonces no le podemos demostrar que lo amamos, y si no lo amamos, El no se manifestará en nosotros. Y si no se maniefiesta a nosotros, como entonces podremos comprender y guardar Su Palabra?

La única manera de poder cumplir con los mandamientos de Dios, es por medio del Espíritu Santo morando en nosotros. El es nuestro ayudador, cuando recibimos el Espiritu Santo en nuestra vida, los mandamientos que antes estaban inscritos en las tablas de piedra que Dios dió a Moisés en el Monte de Sinaí, ahora quedan inscritos en nuestros corazones. La ley, los mandamientos, producen rebeldía, y nos fueron dados para que nos demos cuenta que necesitamos a Jesús, Su Espíritu en nuestra vida para poder cumplirlos. Nadie puede ser justificado delante de Dios por cumplir la ley, es por la fe en el Hijo de Dios, Jesucristo, que somos justificados delante de Dios.

Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se allega a El, crea que El existe y es recompensador de los que le buscan. Para que Dios se pueda manifestar en nuestra vida es necesario CREER en EL, por fe abrir nuestro corazón a Jesús. Cuando invitamos a Jesús a nuestro corazón, El viene en su Espiritu Santo a hacer morada en nosotros, entonces, por medio del Espiritu Santo, podremos guardar sus mandamientos, demostrándole que lo amamos, y ENTONCES El se manifestará a nuestra vida. Esto permitirá que lo conozcamos y seamos conocidos por El, y entonces, todo lo que pidamos a Dios Padre en Su Nombre nos será concedido para que nuestro gozo sea completo.

“Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.” Juan 16:24

 

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