Como flechas

Por Ani Garza T
Septiembre 24, 2012

Como flechas en manos del guerrero

Salmos 127:4

Recuerdo una ocasión cuando estaba leyendo los Salmos y me encontré con el siguiente pasaje:

4 Como flechas en la mano del guerrero,
así son los hijos tenidos en la juventud.
Salmo 127:4

Lo leía una y otra vez tratando de comprender lo que Dios nos quería mostrar, pero en ese momento no lo entendí. Algunos meses después, estaba orando por una de mis hijas, le pedía a Dios que me ayudara a tomar algunas decisiones importantes con respecto a ciertos permisos que ella quería y yo no sabía que tanto “ceder” a su insistencia.

Estaba de rodillas frente a mi cama, cuándo Dios me volvió a traer ese pasaje. En ese momento le pedí que me explicara lo que significaba. Me imaginé siendo el guerrero, tomando a mi hija como si fuera la flecha y me preguntaba cómo lanzarla al blanco, ¿cuál era el blanco, a dónde tenía que dirigirla, y cómo? Inmediatamente supe que el blanco al que debía lanzarla era a Dios, no tuve duda de eso. Pero, ¿cómo es que podía apuntarla bien? Dios me había proporcionado un arco, de muy buena madera, una madera flexible y una cuerda firme. Entonces comprendí que debía tomar en cuenta esa “flexibilidad” de la madera y la “firmeza” de la cuerda. ¡Qué difícil!

Le dije al Señor: “¡Sí, ya entendí! Debo tomar en cuenta el ser flexible como la madera, y también firme como la cuerda, y apuntar bien. Y no debo soltar hasta que la flecha esté bien apuntada, estirando lo suficiente para que al soltar, la flecha de en el blanco. No debo estirar demasiado porque la flecha se puede caer, pero debe ser lo suficiente para que la flecha llegue al blanco.”

Después de meditar en este pasaje, me di cuenta lo incapaz que me sentía para educarla. ¿Cómo podría saber qué tan rígida o qué tan flexible ser con mi hija? Entonces comprendí lo mucho que necesitaba que Dios me guiara, que me diera la sabiduría para poder realmente apuntar bien, estirar lo justo y soltar en el momento que mi hija estuviera bien apuntada. Lo sentí en mi corazón, “todavía no es el momento de soltar”.

Lo que más quiero, es recibir la sabiduría de lo alto para poder guiar a mis hijas. La sabiduría que viene de Dios, del Padre de las luces en quién no hay sombra de variación; y no de cualquier otro libro con filosofías de moda. Sé que al buscar en Su Palabra, y pedirle a Él la sabiduría, nos será concedida. “Gracias Padre Celestial, porque en ti podemos confiar, porque tu Palabra es la Verdad y ahí nos enseñas todo lo que necesitamos saber para vivir esta vida de acuerdo a tu perfecta voluntad. Bendice a todos los padres y madres que hoy están leyendo este mensaje, y que podamos reconocer que si te la pedimos, Tú nos darás la sabiduría para guiar a nuestros hijos y apuntarlos a Ti, para que anden en Tus Caminos y reciban la abundancia de vida que Tú has venido a darnos, en el nombre de Jesús te lo pedimos.”

5 Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
6 Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
8 siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.
Santiago 1:5-8

 

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Una respuesta a Como flechas

  1. Martha Muzquiz de Hdz dijo:

    Si, en verdad que necesitamos orar por sabiduria, porque el Senor ha prometido darnosla, ya que los hijos son un especial tesoro para Dios, y nuestro deber es guiarlos a tener una relacion con El…Gracias por este mensaje es de mucha bendicion para los que somos padres!!

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