Acepción de personas

Por: Ani Garza T
Enero 30, 2014

Hechos 10:34

Hechos 10:34


Después de compartir con un grupo de amigas algunos pasajes de la Biblia, me puse a meditar lo que significa el que: Dios no hace acepción de personas.



Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto.

Hechos 10:34-35




Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.  Y vosotros, amos, haced lo mismo con ellos, y dejad las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de vosotros está en los cielos, y que para El no hay acepción de personas.

Efesios 6:7-9

Y podemos comprobar de una manera práctica, la reacción de Jesús, cuando Juan y Jacobo, los hijos del trueno y discípulos de Jesús, se enojaron tanto con los samaritanos, hasta el punto de quererlos destruir.

Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión, El, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de El; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Pero no le recibieron, porque sabían que había determinado ir a Jerusalén. Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma? Pero El, volviéndose, los reprendió, y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.
Lucas 9:51-56

Al leer este pasaje, vemos la respuesta de Jesús, reprendiéndolos por su arrogancia y su deseo de destruir a los samaritanos.
Y algo que me llama la atención, es que precisamente los judíos y los samaritanos no se llevaban bien (los samaritanos eran una mezcla de sangre judía y gentil) y esto hacía que no se llevaran nada bien, y que tampoco se dirigieran la palabra. Jesús era judío, y podía decidir también rechazarlos.

Sin embargo, vemos el trato de Jesús específicamente hacia los samaritanos en tres pasajes importantes:

-> 1.- El único leproso, de diez,  que regresa a darle las gracias a Jesús por la sanidad que Jesús les da, era samaritano; y Jesús se lo reconoce.

-> 2.- El trato que Jesús le da a la mujer, a quién le pide agua de beber, en el pasaje de la Fuente de Agua Viva, era samaritana. Y podemos ver la forma en que esta mujer es transformada después del encuentro que tuvo con Jesús.

-> 3.- En la parábola del Buen Samaritano, Jesús precisamente hace protagonista de esa parábola, a un samaritano, él único de buen corazón que ofrece su ayuda al necesitado.

Esto me pone a mi a pensar, que si Dios no hace acepción de personas, y Él trata a los samaritanos igual que a los de su pueblo, debiéramos imitarlo en esto, buscando ser compasivos y misericordiosos especialmente con  los que aún no tienen el privilegio de conocer a Jesús.  

El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.
1 Juan 2:6

Dios no quiere destruir a nadie, pero es necesario arrepentirnos y caminar con Él:

El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.
2 Pedro 3:9

Dios te bendiga!



 

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2 respuestas a Acepción de personas

  1. Paola dijo:

    Hola, muy buen mensaje.
    ¿En que parte de la Biblia están los tres pasajes en dónde Jesús habla de los samaritanos? O sea, el leproso al que sana, la mujer samaritana a la que le pide de beber agua y el del buen samaritano? ¿Están en los evangelios, verdad?

    • Ani dijo:

      Gracias Paola, te paso los versos:

      1. La sanidad de los leprosos en:
      Lucas 17:11-19

      2. La mujer samaritana a la que le pide agua en:
      Juan 4:1-42

      3. La parábola del buen samaritano en:
      Lucas 10:25-37

      Espero que disfrutes mucho la lectura de estos pasajes, Dios te bendiga y te siga dando más hambre de Su Palabra.

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